Trazado orgánico y pendientes sabias
Nada fue recto por capricho: el desnivel conduce la lluvia, los quiebros protegen del viento, y los ensanches puntuales permiten conversación y descanso. Un burro con alforjas marcó anchos posibles, y el sol dictó sombras necesarias. Cada giro enseña una intención práctica, cada escalón modula el esfuerzo y el respiro compartido.